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¿CUARENTENA? DÍA#4 UN CORAZÓN QUE OBEDECE

Written by on marzo 24, 2020

Día #4 Guía de lectura Marzo 24/2020: Hechos 13:22 “he encontrado en David… un hombre conforme a mi corazón; él realizará todo lo que yo quiero”.

Para llegar a ser hijos conforme al corazón de Dios necesitamos varios ingredientes como la consagración a Dios, a su palabra y a la oración. Pero para llegar a ser como Dios quiere que seamos, necesitamos otro ingrediente el cual es la obediencia.

“El corazón en el que se deleita Dios, es un corazón que se deja enseñar, dispuesto y que responde tanto a Él como a sus mandamientos. Es un corazón que obedece”

En Hechos 13:22 Pablo hace alusión a las vidas de dos hombres que tenían dos tipos de corazones.

  • El primer hombre, el rey Saúl, quien se sirvió a sí mismo e hizo las cosas a su manera; su adoración sólo consistía en actos externos de sacrificio; su consagración era impulsiva e irregular; y era orgulloso y confiaba en su propia sabiduría, juicio y fuerza física.

  • El segundo hombre, El rey David, cuyo corazón estaba dispuesto a obedecer a Dios; servía a Dios y no a sí mismo; se preocupaba de hacer la voluntad de Dios; su corazón estaba centrado en Dios y dependía del Señor para sus victorias.

Dios les concedió a ambos reyes oportunidades de dirigir a Israel, pero al final caminaron por sendas diferentes: Saúl se alejó de Dios y David se acercó a Dios.

Ahora, examínate y pregúntate “¿tengo un corazón obediente?”

“¿cómo seguimos el ejemplo de David en nuestra consagración a Dios?” y “¿qué hacemos para que Dios haga crecer en nosotros un corazón comprometido a obedecerlo”?

Pues bien, la clave para vivir una vida de obediencia, es el corazón. Si guardamos nuestros corazones, si lo atendemos con diligencia, todos los demás asuntos, las acciones, las “entradas y salidas” de la vida se tratarán a la manera de Dios.

De esta manera, aquí te dejo algunas pautas que guían a una vida de obediencia.

  1. Concéntrate en hacer lo bueno: *¡No hagas nada!, para hacer lo bueno debes tomarte un tiempo de oración y pedirle a Dios que te guíe, pensar, estudiar las escrituras y pedir consejo a alguna persona más madura que tú en Cristo. *Reconoce a Dios en lugar de apoyarte en tu propia inteligencia. Proverbios 3:6 “reconócelo en todos tus caminos porque él allanará tus sendas” *Pide sabiduría.

  2. Deja de hacer lo malo: en el mismo instante en que pienses o hagas algo en contra de Dios ¡para de inmediato! ¡frena la actividad!

  3. Confiesa cualquier cosa mala: reconoce en tu corazón y confiesa cuando hayas hecho algo en contra del corazón de Dios. Abandona el pecado.

  4. Aclara las cosas con los demás: Dios no quiere que le ofrezcamos nada hasta que arreglemos las cosas con nuestros hermanos. Entonces, después que pongamos las cosas en orden, podemos ir y ofrecerle nuestro regalo de adoración. Lee Mateo 5:23-24.

  5. Sigue adelante lo antes posible: ¿has hecho alguna vez algo que no estaba bien, se lo has confesado a Dios, dejaste de hacerlo, incluso llegaste a arreglar las cosas con los demás involucrados, pero aún así no lograste sobreponerte a ello? Pues bien, siempre que nos encontremos en esta situación, tenemos que acudir a otro principio de la palabra de Dios y dejar que nos levante, nos sacuda el polvo, nos refresque y nos vuelva a poner en su camino. La palabra del Señor nos dice que dejemos de revolcarnos y que “olvidemos lo que queda atrás”, a fin de emplear nuestra energía al “esforzarme” por alcanzar lo que está adelante Filipenses 3:13-14.

¡ES CIERTO QUE DEBEMOS RECORDAR LAS LECCIONES QUE APRENDIMOS MEDIANTE LOS FALLOS, PERO TAMBIÉN ES CIERTO QUE NO DEBEMOS OLVIDARNOS DE SEGUIR AVANZANDO EN EL REINO!

Tomado de: Una joven conforme al corazón de Dios. Elizabeth George.


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